64 Cuerpos frontera

Zehar #64

64 Cuerpos frontera

En el número recién publicado de Zehar los cuerpos se han acercado a las fronteras. Hemos recopilado algunas de las expresiones que los cuerpos nos arrojan desde las fronteras. Estas fronteras son diversas: geográficas, políticas, identitareas, encarnadas, pixeladas, de papel, fronteras de movimiento.

En las fronteras, los cuerpos se plasman en diversas formas. Así, hemos publicado este número, con la intención de dar a conocer esta diversidad.

Zehar 64 cuenta con las colaboraciones de: Titus Matiyane, Elke Zobl, Itziar Ziga, Remedios Zafra, Gabriel Villota Toyos, Beatriz Preciado, Encarnación Gutierrez Rodríguez, Marina Grzinic, Alice Chauchat & Frédéric Gies e Iban Ayesta. Los diferentes artículos reflejan la variedad de entornos donde se pueden encontrar cuerpos frontera.


ZEHAR_64_EU.pdf — PDF document, 6442Kb

Titus Matiyane

Cities of the World

From the book Cities of the World, edited by 010 Publishers, Rotterdam 2007.


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Elke Zobl

REDES TRANSNACIONALES DE PRÁCTICAS FEMINISTAS COTIDIANAS

En nuestro paisaje mediático dirigido por adultos, globalizado y centralizado, la gente que piensa de una manera crítica y política -y de manera especial las chicas y mujeres jóvenes- ¿dónde pueden expresar sus opiniones sin ser censuradas o ridiculizadas? Quienes nos autodefinimos como feministas procedentes de distintos ambientes y contextos ¿dónde podemos crear nuestros propios espacios y representaciones?

Esas cuestiones han ocupado mi tiempo durante la última década. Creo firmemente en el concepto de «praxis», que es la interrelación entre teoría e investigación, activismo y acción política. En consecuencia, he estado activa como artista, archivera, activista e investigadora, por lo que mi creencia en los feminismos transnacionales de base, antirracistas y anticapitalistas, es el hilo rojo que atraviesa todos esos roles. Entiendo el feminismo no sólo como una misión teórica y movimiento social importante, sino también como una práctica no jerárquica, orientada al proceso, participatoria y en colaboración que traspasa las fronteras.


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Itziar Ziga

¿Por qué gritamos las putas?

Un sofocante mediodía cualquiera de este pasado agosto, en el programa matinal de TV3, se está debatiendo sobre si debe abolirse o no la prostitución. (No deja de asustarme la vuelta de tuerca prohibicionista que ha dado la opinión publicada en los últimos años, cuando el fin de milenio parecía abocarnos dulcemente a la regulación laboral del intercambio económico/ sexual en Europa, en el peor de los casos). En el plató hay una trabajadora sexual y otras dos mujeres cuya implicación en el asunto no termino de comprender. Apenas escucho cinco minutos de la conversación, que no es tal. Las dos señoras no dejan hablar a Cristina, la puta invitada al programa. Mi enojo incrementa de tal manera el calor ambiental que decido enmudecer la tele.


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Remedios Zafra

-.).ˆ -conectar-hacer-deshacer (los cuerpos)

Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo.
 J. L. Borges

No son del todo nuestros. Por más que ustedes los cuiden, alimenten, maquillen, implementen, acaricien, besen, pornografíen y todo lo demás, los cuerpos son nuestros pero no del todo nuestros. Y ahí la historia se hace política.

Según una sugerente descripción del ser humano de Judith Butler somos «entregados al otro de entrada»1, de forma incluso anterior a la individuación somos predefi nidos por el otro y, como efecto, la «vulnerabilidad social de nuestros cuerpos». Predefi nidos como manera de constatar simbólicamente lo que la sociedad espera de nosotros atendiendo a un cuerpo: un organismo, una imagen, un sexo, una edad, un rostro2, un género, un discurso… Algo que sin embargo implica tanto una castración del ser como un «sostén físico social»3. Para Levinas4 no es ya la antelación del otro sino el encuentro con el otro el que instala simultáneamente una responsabilidad del otro en uno mismo (una construcción en el otro), tal que el sujeto es responsable del otro incluso antes de ser consciente de su propia existencia.


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Gabriel Villota Toyos

Buscando la verdad (filmada) del cuerpo que baila

(Cuatro miradas en cuatro películas de danza)

1. El miedo de Isadora y la sonrisa de Annabelle

Al parecer Isadora Duncan temía que la fi lmaran bailando. Podemos pensar que, a priori, el suyo no era un miedo ancestral del tipo al mostrado por algunos pueblos primitivos, según suele contarse, ante la exhibición de la cámara fotográfi ca del antropólogo o del explorador, en el temor de que ésta fuera a arrebatarle el alma. Pero hemos de admitir que en este miedo existía un componente igualmente irracional, aunque estuviera fundado en argumentos aparentemente lógicos respecto al modo en que su arte pudiera quedar mal refl ejado en las imágenes, y su obra ser así mal comprendida. Éste debe de ser pues el motivo por el que, pese a ser un personaje muy popular en su tiempo, y aunque ya entonces el arte del cinematógrafo estuviera retratando todo tipo de eventos y celebridades, no haya registros filmados de su danza (al menos ninguno en el que su identidad esté totalmente garantizada).


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Beatriz Preciado

Museo, basura urbana y pornografía

El mercado del arte quiere porno, pero no lo quiere cuando viene del feminismo. Cada cosa en su sitio. Al mundo del arte le gusta un salpicón de reciclados códigos pornográficos cuando estos están separados de su función de crítica social y existen como meros residuos estéticos. Al Barbican le gusta Jeff Koons y los testículos (aún con vello) son arte siempre que estén bien dibujados por caballeros solemnes. La desnudez de Paris Hilton esculpida por Daniel Edwards transciende singularmente el sórdido mundo de la pornografía y un poco de casquería siempre realza la transgresión de los YBAs. No vayamos a pedir demasiado a la historiografía occidental del arte que ya ha tenido bastante con acomodarse en los últimos años a las injerencias críticas de diversas minorías sexuales, raciales y culturales. Ya tuvimos Warhol, Mappelthorpe y Journiac (que dicho sea de paso, también sabían dibujar testículos). Seamos epistemológicamente cautos y éticamente pacientes o vamos a echarlo todo por la borda.


preciado_es.pdf — PDF document, 330Kb

Encarnación Gutiérrez Rodríguez

Lost in Translation Traducción transcultural y descolonización del saber

Artículo publicado en Y www.translate.eipcp.net

Traducción de Raúl Sánchez Cedillo

Encarnación:
Desde la década de 1990 los españoles que viven aquí ya no sufren ese racismo, pero en aquel entonces [me refiero a la década de 1970]: «Ah, eres hija de extranjeros, hueles mal, hueles a ajo», y siempre te insultaban, te tocaban profesores que te rechazaban porque no hablabas alemán, o sea que existía una forma de racismo... y es algo que te marca hasta la edad adulta. Porque estás en un país y te gustaría no estar aquí, porque estás con tus padres y eso es diferente, porque no formas parte de la sociedad y antes [en España] sí que formabas parte.
Carla:
Disculpe, también pasa eso en tu mismo país, si somos de diferente cultura pasa lo mismo, porque a mi me ha pasado. Yo soy de otra cultura y yo hablaba otro idioma. Mi mamá hablaba otro idioma y yo hablaba el idioma de ella. Entré a la escuela hablando el idioma de mi mamá, entonces en la escuela aprendí a los seis años a hablar español, yo no sabía hablar español, pero no pasa como te digo por diferente país sino que pasa a veces en el mismo país.
Dani:
En América Latina, por regla general, sucede esto, hay un fuerte racismo contra los indígenas y la población negra.

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Marina Grzinić

Procesos de encarnación en fronteras: Tanja Ostojić y la diferencia mínima

Durante los años 90 se hizo una fotografía titulada Black Square on White [Cuadrado negro sobre fondo blanco], en la que aparecía el vello púbico negro de la performer Tanja Ostojic peinado en forma de un cuadrado «Malevich» (un cuadrado negro en medio de un plano blanco) y dispuesto en combinación con su piel blanca, el Monte de Venus.

El Cuadrado negro de Kazimir Malevich es una de las creaciones más famosas del arte ruso del siglo pasado. El primer Cuadrado negro se pintó en 1915, y significó el comienzo de un punto de inflexión en el desarrollo de la vanguardia rusa. El Cuadrado negro sobre un fondo blanco se convirtió en el símbolo, el elemento básico del sistema del arte su prematista, un paso hacia el nuevo arte. Siendo el cuadrado una de las formas elementales, encarnaba la idea de obra colectiva, que tenía una enorme importancia para Malevich.


grzinic_eu_es.pdf — PDF document, 256Kb

Alice Chauchat, Frédéric Gies

Acerca de The Breast Piece (praticable)

En este texto proponemos una mirada retrospectiva al trabajo que realizamos para una pieza que firmamos conjuntamente en 2007 y que Alice está representando: The Breast Piece (praticable). La pieza se centra en los pechos y en las representaciones del cuerpo femenino. En primer lugar, explicaremos qué fue lo que nos impulsó a cada uno a hacer esta obra, así como qué nos impulsó a trabajar conjuntamente en ella. A continuación hablaremos de nuestro proceso de trabajo en la pieza, del resultado obtenido mediante los métodos de trabajo que empleamos, y del discurso del cuerpo que está en el fundamento de lo que hicimos.

chauchat_es.pdf — PDF document, 166Kb

Iban Ayesta

Pasiones corpóreas: experimentos de escritura visceral

La inteligencia encadenada pierde en lucidez lo que gana en intensidad. La única lógica que conocía Sade era la lógica de sus sentimientos. (Albert Camus, 1956: 36)

En la tradición occidental el cuerpo se ha considerado un obstáculo no solamente para la inteligencia, sino también para la acción. Es bastante desconcertante pensar sobre el cuerpo sin que quede relegado a significados y representaciones. Paradójicamente, si el cuerpo tiene una plenitud mágica para las fuerzas activas, es también un agente pasivo que espera a ser inscrito por logos particulares. En el ámbito de las ciencias sociales, ha regido una cierta metafísica que establecía dualismos entre cuerpo y mente, sujeto y objeto, naturaleza y cultura, así como entre presencia y significación. La vida del cuerpo sigue siendo algo inconsciente sobre lo que no se ha teorizado. Gilles Deleuze, escribiendo sobre Spinoza y Nietzsche, esboza una inversión filosófica al plantear un paralelismo entre cuerpo y pensamiento.

... el cuerpo ya no es el obstáculo que separa al pensamiento de sí mismo, lo que tiene que superar para llegar a pensar. Es, por el contrario, aquello en lo que se sumerge o debe sumergirse a fin de alcanzar lo no pensado, es decir, la vida. No es que el cuerpo piense, sino que, obstinado y tozudo, nos obliga a pensar, y nos obliga a pensar lo que está oculto al pensamiento, la vida.
 (Deleuze y Guattari 1987:189)

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